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Paul McCartney celebra los 50 años de “Ram”: Un ranking con sus mejores discos solistas

Escrito por el 6 abril, 2021

Repasamos la vasta obra en solitario del beatle más prolífico.

Los arcas de Paul MCartney parecen no tener fin. Cada año -a veces cada seis meses- surgen lanzamientos “nuevos” con más material encontrado, nuevas facilidades tecnológicas para colaborar con la remasterización del sonido y canciones que hacen las delicias de los fanáticos ansiosos por infiltrarse en el proceso compositivo del beatle. En mayo de 1971, el bajista editó RAM, que en su momento fue bastardeado por la crítica y años después se confirmaría como uno de sus mejores discos.

Acorde a los tiempos, relanzará una edición en vinilo remasterizada a media velocidad (mejora mucho la calidad del audio). Nos colgamos de esa noticia para repasar sus cinco mejores discos después de la disolución de la banda más grande de la historia.

Chaos and creation in the backyard (2005)

Uno de los álbumes más inspirados de Mccartney llegó cuando ya no mucha gente esperaba algo innovador de él. Y quizás había un poco de razón en eso, con un músico que había entregado tanta musicalidad por casi 40 años. Pero Chaos and Creation fue una energía revitalizadora y agotadora para el beatle, que tocó todos los instrumentos del álbum y tuvo una relación conflictiva con el productor Nigel Godrich (Radiohead, Beck), que lo forzó a mejorar letras y tocar de manera más inspirada en el disco. El resultado es un disco prístino, que suena a McCartney pero con una vuelta de rosca que no logró volver a producir por los próximos 15 años.

Band on the run (1973)

Considerado por crítica y fandom como su pico de creatividad postbeatles, Band on the Run fue un caos organizativo que podría haber terminado pésimo. Dos miembros de Wings renunciaron antes de entrar al estudio de grabación, dejando a Paul, Linda y Denny Laine solos en el estudio de EMI en Laos, Nigeria (un delirio viajar allí para grabar). Sufrieron las amenazas del clan de Fela Kuti, que los acusaba de querer robarles el sonido afrobeat –alcanzó con que McCartney diera play a un track para desecharlos-, pero el álbum estaba plagado de la esencia que había convertido a McCartney en uno de los compositores más prolíficos del siglo XX, con canciones como “Jet, “Let me roll it” y el brillante cierre “Nineteen Hundred and Eighty Five”.

Ram (1971)

Después del colapso de Los Beatles, se esperaba un álbum solista distinto de Paul de lo que terminó siendo McCartney, un gran esfuerzo a medio cocinar. Pero en RAM, el bajista enderezó las carabelas y le sacó provecho a la competencia innata que siempre mantuvo con John Lennon –en principal medida- y con George Harrison –cuando floreció como compositor-. Acá McCartney está en mil lugares al mismo tiempo, aportando dosis folk a la crudeza lírica de “Too many people” (un ataque directo a John y Yoko), coros gigantescos a “The Back Seat of My Car” y melodías monumentales como “Uncle Albert/Admiral Halsey”.

Flaming pie (1997)

Tras casi dos décadas de naufragio compositivo e inspirado por la reunión de los Beatles en el proyecto Anthology, Paul volvió a componer buenas canciones (y no solo de amor) para Flaming Pie. Producido por Jeff Lynne, quien se encargó también de “Free as a bird” y “Real Love” del cuarteto de Liverpool, el disco vuelve a recuperar los sonidos clásicos que convirtieron a Paul en McCartney.

Tug of war (1982)

Su último discos antes de entrar en la deriva de los ’80 encontró a Paul lidiando con la muerte de John Lennon y saliendo a flote a través de las canciones. En coproducción con George Martin (la ayuda que siempre le calzó mejor), sacaron adelante un disco que podría haberse instalado en el drama pero que persigue una búsqueda de esperanza innata en su carrera.


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